Friday, August 13, 2010

Número 15

Hoy, 13 de agosto de 2010, es un día 15. Ese número nos recuerda que la vida que llevamos es la vida que nos creamos.

La sensación de encierro, de encadenamiento, de estar atiborrado de obligaciones no es más que una elección personal.

Puede parecer muy real y hacernos sentir de verdad agobiados, entristecidos, enojados... y no vemos escapatoria a los compromisos que nos atan.

Pero, en realidad, eso es parte de "la ilusión" que divide este mundo en dos y que nos mantiene alejados de la unidad de la que todos, absolutamente todos y todo, formamos parte.

El secreto está en "mirar para adentro" y encontrarnos cara a cara con nuestra chispa divina, con nuestro observador interno, ése que permanece inmutable y eterno ante los avatares de la vida. Ése observador es nuestro verdadero Yo, nuestro espíritu, el que nos da paz y nos toma de la mano para ayudarnos a transitar este camino.

Aprovechemos este día para escapar de ese encierro que nosotros mismos nos hemos levantado. En palabras de OSHO, el 15 equivale al CONDICIONAMIENTO y eso es algo que nos hemos impuesto o nos han impuesto. Tenemos que ir más allá de esa "ilusión".

Es como la fábula del patito feo, quien siempre creyó que era desdichado, poco agraciado y se veía en desigualdad ante los demás, hasta que se encontró con su verdadera naturaleza de cisne y entendió que ser o verse diferente no tiene por qué ser malo.

Confiar en nuestra intuición, en nuestra guía interior, puede indicarnos la verdad. No importa qué tan embravecido esté el mar de afuera: si el estanque interno está calmo, será un espejo en el que podremos ver nuestra verdad reflejada.

Contagiemos a los demás con nuestra paz, poquita o mucha... cuantos más seamos, más paz habrá en el mundo.
Namasté.


Thursday, August 12, 2010

12 de agosto de 2010


Para la numerología, hoy es un día 14: día de purificación, de templanza: nosotros somos el templo en el que se unen lo humano y lo divino.

Hoy es un día para pensar de qué manera unimos lo material y lo espiritual en nuestra vida, hasta qué punto estamos en equilibrio entre ambos planos.

La purificación de la que nos habla el 14 se relaciona con transmutar aquellas energías negativas que tengamos dentro nuestro: tomemos todo aquello que nos trae oscuridad, miedo, rencor, tristeza, enojo, envidia... y transmutémoslo, es decir, transformémoslo en luz, en energía positiva, en amor, en compasión, en sabiduría.
Pensemos en la armonía: nuestra armonía interior, nuestra paz interna y en compartir ese mismo estado con el mundo que nos rodea.

La Kabbalah refuerza esta noción, ya que hoy equivale al concepto de ver condensado lo universal en lo particular. Es decir, no nos dejemos llevar por lo poco o mucho que alcancemos a vislumbrar, porque eso es sólo una muestra de un instante que encierra todo lo que existe. Por lo general, nos centramos en lo físico, lo práctico de la situación y nos olvidamos del componente espiritual, del orden divino que hace que esa situación, esa cosa, esa persona esté hoy justo en este momento en nuestras vidas. Al tomar algo de distancia y no juzgar, podemos transmutar los sentimientos negativos que eso pueda generarnos y convertirlos en una chispa de sabiduría.

Entonces, si hoy sentís que la vida te empuja fuera de la zona en que te sentís cómodo, si sentís que las cosas no son como te gustarían, sabé que hay un orden mucho más grande que nosotros, para el cual, todo está en el exacto lugar en que debería estar y, por lo tanto, todo está sucediendo por una razón. Quizás no puedas verla todavía, pero seguramente en un futuro puedas volver sobre este día y entender por qué las piezas se colocaron de la manera en que lo hicieron. Nuestro trabajo, mientras tanto, es intentar buscar el equilibrio (material/espiritual, cuerpo/alma, tangible/intangible) y tomar distancia de la situación para no juzgar apresuradamente.

Después de todo, el 14 es el inicio del amor total y la serenidad. El secreto está en dejarse llevar por la vida y recorrer ese camino que nos plantea sin oponer tanta resistencia.