Thursday, August 12, 2010

12 de agosto de 2010


Para la numerología, hoy es un día 14: día de purificación, de templanza: nosotros somos el templo en el que se unen lo humano y lo divino.

Hoy es un día para pensar de qué manera unimos lo material y lo espiritual en nuestra vida, hasta qué punto estamos en equilibrio entre ambos planos.

La purificación de la que nos habla el 14 se relaciona con transmutar aquellas energías negativas que tengamos dentro nuestro: tomemos todo aquello que nos trae oscuridad, miedo, rencor, tristeza, enojo, envidia... y transmutémoslo, es decir, transformémoslo en luz, en energía positiva, en amor, en compasión, en sabiduría.
Pensemos en la armonía: nuestra armonía interior, nuestra paz interna y en compartir ese mismo estado con el mundo que nos rodea.

La Kabbalah refuerza esta noción, ya que hoy equivale al concepto de ver condensado lo universal en lo particular. Es decir, no nos dejemos llevar por lo poco o mucho que alcancemos a vislumbrar, porque eso es sólo una muestra de un instante que encierra todo lo que existe. Por lo general, nos centramos en lo físico, lo práctico de la situación y nos olvidamos del componente espiritual, del orden divino que hace que esa situación, esa cosa, esa persona esté hoy justo en este momento en nuestras vidas. Al tomar algo de distancia y no juzgar, podemos transmutar los sentimientos negativos que eso pueda generarnos y convertirlos en una chispa de sabiduría.

Entonces, si hoy sentís que la vida te empuja fuera de la zona en que te sentís cómodo, si sentís que las cosas no son como te gustarían, sabé que hay un orden mucho más grande que nosotros, para el cual, todo está en el exacto lugar en que debería estar y, por lo tanto, todo está sucediendo por una razón. Quizás no puedas verla todavía, pero seguramente en un futuro puedas volver sobre este día y entender por qué las piezas se colocaron de la manera en que lo hicieron. Nuestro trabajo, mientras tanto, es intentar buscar el equilibrio (material/espiritual, cuerpo/alma, tangible/intangible) y tomar distancia de la situación para no juzgar apresuradamente.

Después de todo, el 14 es el inicio del amor total y la serenidad. El secreto está en dejarse llevar por la vida y recorrer ese camino que nos plantea sin oponer tanta resistencia.

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